sábado, 27 de octubre de 2012

Admiro

Admiro:



Admiro 

de 

Eduardo Zeind Palafox 

Para Franz Kafka, que sufría como yo… 



Yo admiro a los hombres 
que saben elegir su profesión, 
a los que saben elegir a su mujer, 
a los que saben elegir las palabras correctas 
para hacer que su profesión y su mujer
den siempre un feliz quehacer. 

Yo admiro a los que por la mañana 
se levantan y en vez de ver las nubes 
pueden ver el sol sin quedarse ciegos. 

Yo admiro a los que temen lo oscuro, 
a los que aman la luz, 
a los que saben elegir la ciudad
en la cual vivirán 
sin tener que cargar malos rostros 
y una ruina como cruz. 

Yo admiro a los que saben hacer 
en su propia tierra un país,  
a los que saben hacer con su gente 
un paraíso sonriente. 

Admiro a los niños que saben 
pensar como hombres, 
a los hombres que saben jugar como niños, 
a los que se juegan la vida porque saben 
que la vida es un juego de niños 
que sólo puede ser jugado 
por los verdaderos hombres. 

Admiro a los que saben llegar a los templos 
y sacar de ellos el respeto hacia la vida. 
Admiro al que se casa con la mujer 
de sus ensueños y que la hace soñar 
en un templo de cambio y de truenos. 

Admiro a los que saben ejercer su profesión, 
a los que saben que el dinero es una vía 
para lograr el camino del futuro. 
Admiro a los que lloran para limpiarse 
sin ahogarse en el llanto. 

Admiro a los hombres graciosos, 
con buen cuerpo, buena barba, buen talante, 
esos a los que las mujeres califican 
de eruditos porque son elegantes. 

Admiro a los erguidos, 
que siempre ven el horizonte. 
Admiro a los fuertes, 
que saben resistir el viento, 
las risas y el odio. 

Admiro a los que oyen que son amados,  
a los que no responden con sinónimos. 
Admiro a las mujeres que no hacen 
que sus hombres tengan que salir 
a la calle para buscar con quién hablar. 

Yo admiro, admiro todas las cosas
porque todas las cosas me faltan. 
Admiro el absoluto porque soy nada. 




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