Viéndole ahora resulta increíble lo sencillo que lo hacía. No he vuelto a ver un pivot que lo haga tan sencillo como él desde que se retiró (vean la jugada 2, y cuéntenme).
Tenía probablemente el mejor juego de pies que se ha visto nunca, y una muñeca prodigiosa, que hacía que el balón girase y girase hasta verlo entrar limpio por la red.
Rápido, ágil, corría el contrataque como un alero de 15 centímetros menos. Su defensa era feroz, e inexpugnable.
Un gran jugador para recordar y enseñar a los pobres pivots que ahora mismo inundan las canchas de todo el mundo.