Ya ha pasado unos días de la polémica por la aprobación del Consejo de RTVE de saber con antelación lo que los redactores-periodistas de la casa iban a emitir en los telediarios con el sistema i-news.
Bien, ahora con la cabeza fría, José A. Pérez, después de unos días en los que se han puesto los puntos sobre las íes, reflexiona sobre ello.
Hace unos días se quejaba el PP de que RTVE concede más tiempo a su corrupción que a la del PSOE. Esto les parece tan indignante que incluso dieron una rueda de prensa con gráficos llenos de colorines (por todos es sabido que la derecha es muy de Excel).
Consideran los responsables del PP que las corrupciones de ambos partidos deben medir lo mismo en un medio público, independientemente de la gravedad de la corrupción en sí. Es uno de los muchos hilos con los que el PP pretende trenzar la mordaza que acallará "su" RTVE. Y no es el más grueso.
Hace una semana a (casi) todos los periodistas de España se les atragantó el desayuno al descubrir que el PP proponía controlar la escaleta del Telediario con el beneplácito del PSOE y varios partidos minoritarios. ¿Quién ha dicho censura previa?, clamaron falsamente ofendidos ante el revuelo, ¡sólo queremos leer lo que va a decir la periodista antes de que lo diga!
El consejo de administración de RTVE se queja ahora de que su propio grupo de noticias da pábulo al fracasado golpe. Tan estúpidos son que ni se percatan de que lo que hacen TVE y RNE al informar de ello es una hermosa metáfora de la libertad de expresión. ¿Pero qué sabrán los políticos de metáforas?
Parecía que con el tema de la (por ahora) fracasada censura previa, la obsesión del PP contra la libertad de prensa y contra RTVE en particular se suavizaría durante unas semanas. Nada más lejos. Porque ayer Esteban Gonzalez Pons tuvo a bien animar Twitter soltando que el canal 24 horas manipula… subliminalmente. Que, en los monitores que hay tras la presentadora, Rubalcaba aparece más rato que Rajoy. Que se ha fijado un conocido, mire usted, y que esto no puede seguir así.
No hace falta ser particularmente avispado para comprender que eso es o bien una locura o bien una estupidez. Pero Pons no parece un loco ni un estúpido, así que supongo que su afirmación es fruto de la voracidad manipuladora de su partido, de su desesperado intento por convencernos de que la libertad de expresión es mala y la disidencia peor. Que la verdad es (será) solo una. La suya.
Por supuesto, podemos pensar que todas estas declaraciones y acciones coinciden en el tiempo por puro azar. Podemos pensar que no hay tras ellas ninguna estrategia. Podemos pensar que RTVE está llena de socialistas que manipulan los informativos directa y hasta subliminalmente.
O podemos, sencillamente, pensar.
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