Leyendo en Internet la noticia del año en España, siento tristeza. Tristeza por todas las muertes que no han valido para nada. ¿Para qué tanto dolor, tantas familias destrozadas? ¿Qué ha cambiado?...
HOY ES UN DÍA PARA EL RECUERDO.
NO OLVIDEMOS. POR FAVOR.
ETA ha anunciado hace unos minutos en un comunicado "el cese definitivo de su actividad armada". Supone la culminación de un proceso puesto en marcha por la izquierda abertzale que sólo puede terminar con el fin de la violencia, porque está diseñado para que ésa sea la conclusión.Si bien en el pasado algunos dirigentes políticos han sostenido el ridículo argumento de que "ETA mata pero no miente", la realidad es que en ocasiones anteriores la organización terrorista ha mentido, ha manipulado y ha abierto expectativas que luego no se han cumplido. La razón para pensar que ahora nos encontramos ante un panorama diferente es que ese comunicado parte del convencimiento de la izquierda abertzale de que el mantenimiento de la violencia es la causa principal de la marginación de sus ideas políticas.La retórica militarista del comunicado no esconde el hecho de que no sería posible sin la derrota de ETA. En términos políticos, esa derrota es obvia desde hace muchos años. Nunca el País Vasco iba a independizarse como resultado de una negociación con ETA. Nunca Navarra iba a verse forzada a integrarse en Euskadi por las mismas razones. Nunca se iba a implantar un régimen marxista-leninista como forma de convencer a los etarras de que abandonaran las armas.Sin embargo, la supervivencia de ETA era una amenaza obvia a la democracia en su conjunto, aunque fuera ya ínfima en los últimos años, además de para muchas personas. Nunca puedes estar seguro si existe gente tan demente y criminal como para pensar que se puede asesinar a alguien por sus ideas políticas.¿Lo único concreto que consiguió ETA? Que en dos ocasiones diferentes, con el Batallón Vasco-Español y los GAL, las cloacas del Estado creyeran que la democracia se debía rebajar al mismo nivel que ETA. La democracia sólo sufre cuando confirma con hechos la visión paranoica de los terroristas.Políticamente, el primer perjudicado de la existencia de ETA era la izquierda abertzale y las decenas de miles de votantes que apoyaron sus candidaturas. Como digo, la democracia era lo bastante fuerte como para aguantar este intolerable anacronismo. Batasuna, no. Cuando la ley de partidos les echó de las instituciones, tardaron un tiempo en ser conscientes de que ése era su fin. De ahí que pusieran en marcha un proceso, lento y farragoso, que no dependía del éxito de negociaciones previas con el Gobierno o los partidos vascos.Todo eso hubiera sido en vano si el grupo terrorista no estuviera en una posición de total debilidad. Ningún dirigente etarra podía convencer a sus acólitos de que superarían los sucesivos golpes que recibían. En otra época, ese mensaje de los pistoleros se había impuesto. Ya no. La presión de las fuerzas de seguridad había neutralizado primero y luego anulado la capacidad de ETA de manifestarse a través de la violencia. Sólo quedaban los tópicos y gastados comunicados de costumbre, que revelaban que debajo de ellos no había ni humo.Esa izquierda abertzale puede ser paradójicamente la primera beneficiada electoralmente por este comunicado. Pero eso responde a otra realidad que es conocida por todos porque se ha podido comprobar en las citas electorales que han coincidido con treguas. En Euskadi, al igual que en Cataluña, existe un amplio espacio político para la izquierda independentista. Es la realidad, guste o no a la gente.Ya desde los años setenta, los políticos lo decían con claridad: en democracia todas las ideas tienen derecho a estar representadas. Lo que es ilegal es matar, robar y secuestrar. Tan sencillo como eso. Las pistolas no te pueden dar lo que no te conceden las urnas.Cuánta sangre derramada. 829 víctimas mortales. Me acuerdo de Andrés Valera Rúa, comandante retirado del Ejército, asesinado en Tolosa el 6 de junio de 1979, y de Basilio Altuna Fernández de Arróyabe, capitán de la Policía Nacional, asesinado en Vitoria el 6 de septiembre de 1980. Nunca los conocí, pero sí a dos de sus hijos. Siempre recuerdo a Eva y Ángel, y me da vergüenza pensar que ellos tuvieran que llenar ese vacío cuando los demás gozábamos de lo que ellos perdieron tan jóvenes.Me acuerdo también de Fernando Buesa, asesinado junto al ertzaina Jorge Díez Elorza en Vitoria el 22 de febrero de 2000, a quien traté como periodista cuando él era diputado general de Álava.Nunca se puede olvidar a los que han perdido para siempre a padres, hijos, nietos, cónyuges, amigos... Vidas eliminadas a cambio de nada porque nada iban a conseguir sus asesinos.Este día tenía que haberse producido hace mucho tiempo, tanto que duele pensar en ello.
