Mostrando entradas con la etiqueta ETA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ETA. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de octubre de 2011

La derrota de ETA

Leyendo en Internet la noticia del año en España, siento tristeza. Tristeza por todas las muertes que no han valido para nada. ¿Para qué tanto dolor, tantas familias destrozadas? ¿Qué ha cambiado?...

HOY ES UN DÍA PARA EL RECUERDO. 

NO OLVIDEMOS. POR FAVOR.

ETA ha anunciado hace unos minutos en un comunicado "el cese definitivo de su actividad armada". Supone la culminación de un proceso puesto en marcha por la izquierda abertzale que sólo puede terminar con el fin de la violencia, porque está diseñado para que ésa sea la conclusión.


Si bien en el pasado algunos dirigentes políticos han sostenido el ridículo argumento de que "ETA mata pero no miente", la realidad es que en ocasiones anteriores la organización terrorista ha mentido, ha manipulado y ha abierto expectativas que luego no se han cumplido. La razón para pensar que ahora nos encontramos ante un panorama diferente es que ese comunicado parte del convencimiento de la izquierda abertzale de que el mantenimiento de la violencia es la causa principal de la marginación de sus ideas políticas.


La retórica militarista del comunicado no esconde el hecho de que no sería posible sin la derrota de ETA. En términos políticos, esa derrota es obvia desde hace muchos años. Nunca el País Vasco iba a independizarse como resultado de una negociación con ETA. Nunca Navarra iba a verse forzada a integrarse en Euskadi por las mismas razones. Nunca se iba a implantar un régimen marxista-leninista como forma de convencer a los etarras de que abandonaran las armas.


Sin embargo, la supervivencia de ETA era una amenaza obvia a la democracia en su conjunto, aunque fuera ya ínfima en los últimos años, además de para muchas personas. Nunca puedes estar seguro si existe gente tan demente y criminal como para pensar que se puede asesinar a alguien por sus ideas políticas.


¿Lo único concreto que consiguió ETA? Que en dos ocasiones diferentes, con el Batallón Vasco-Español y los GAL, las cloacas del Estado creyeran que la democracia se debía rebajar al mismo nivel que ETA. La democracia sólo sufre cuando confirma con hechos la visión paranoica de los terroristas.

Políticamente, el primer perjudicado de la existencia de ETA era la izquierda abertzale y las decenas de miles de votantes que apoyaron sus candidaturas. Como digo, la democracia era lo bastante fuerte como para aguantar este intolerable anacronismo. Batasuna, no. Cuando la ley de partidos les echó de las instituciones, tardaron un tiempo en ser conscientes de que ése era su fin. De ahí que pusieran en marcha un proceso, lento y farragoso, que no dependía del éxito de negociaciones previas con el Gobierno o los partidos vascos.


Todo eso hubiera sido en vano si el grupo terrorista no estuviera en una posición de total debilidad. Ningún dirigente etarra podía convencer a sus acólitos de que superarían los sucesivos golpes que recibían. En otra época, ese mensaje de los pistoleros se había impuesto. Ya no. La presión de las fuerzas de seguridad había neutralizado primero y luego anulado la capacidad de ETA de manifestarse a través de la violencia. Sólo quedaban los tópicos y gastados comunicados de costumbre, que revelaban que debajo de ellos no había ni humo.


Esa izquierda abertzale puede ser paradójicamente la primera beneficiada electoralmente por este comunicado. Pero eso responde a otra realidad que es conocida por todos porque se ha podido comprobar en las citas electorales que han coincidido con treguas. En Euskadi, al igual que en Cataluña, existe un amplio espacio político para la izquierda independentista. Es la realidad, guste o no a la gente.


Ya desde los años setenta, los políticos lo decían con claridad: en democracia todas las ideas tienen derecho a estar representadas. Lo que es ilegal es matar, robar y secuestrar. Tan sencillo como eso. Las pistolas no te pueden dar lo que no te conceden las urnas.


Cuánta sangre derramada. 829 víctimas mortales. Me acuerdo de Andrés Valera Rúa, comandante retirado del Ejército, asesinado en Tolosa el 6 de junio de 1979, y de Basilio Altuna Fernández de Arróyabe, capitán de la Policía Nacional, asesinado en Vitoria el 6 de septiembre de 1980. Nunca los conocí, pero sí a dos de sus hijos. Siempre recuerdo a Eva y Ángel, y me da vergüenza pensar que ellos tuvieran que llenar ese vacío cuando los demás gozábamos de lo que ellos perdieron tan jóvenes.

Me acuerdo también de Fernando Buesa, asesinado junto al ertzaina Jorge Díez Elorza en Vitoria el 22 de febrero de 2000, a quien traté como periodista cuando él era diputado general de Álava.


Nunca se puede olvidar a los que han perdido para siempre a padres, hijos, nietos, cónyuges, amigos... Vidas eliminadas a cambio de nada porque nada iban a conseguir sus asesinos.


Este día tenía que haberse producido hace mucho tiempo, tanto que duele pensar en ello.

martes, 18 de octubre de 2011

CONFERENCIA DE PAZ EN EUSKADI

La cuestión del final del terrorismo de ETA en el País Vasco está haciendo discurrir ríos de tinta, cuando el asunto es muy fácil: rendición. No hay más. Es un tema que levanta pasiones, y deberíamos dejar ver la luz entre tantas tinieblas envueltas en bellas palabras como las que recoge la declaración solemne al finalizar el encuentro celebrado ayer en San Sebastian, con ilustres personajes que han intervenido o han sido partícipes de la resolución de otros conflictos (IRA, etc).

Bien. Me parece bien. Como principio, que se hable, me parece bien. Ahora bien, ¿de qué hablamos? Efectivamente, hay un componente político que son la base social, el núcleo de apoyo de la banda terrorista: 200.000 personas aproximadamente que  comparte el ideario político de la banda, y que básicamente se nutre de la idea de que se puede asesinar, perseguir, amenazar, etc a personas, civiles o con carné y representación de un partido, por el simple hecho de lograr bajo la fuerza lo que para ellos supondría un Estado socialista independentista (que esa es otra, me gustaría saber qué significa eso, y que proyecto conlleva).

Pero claro, la sociedad en su conjunto nos hemos dado unas normas de convivencia, que sabemos que es nuestra Constitución. El concepto de ciudadanía, de sociedad moderna, viene de estas últimas décadas, asociada a las democracias post-segunda guerra mundial, y están basadas en una primera regla inviolable: el respeto.

Hay un problema: no hay respeto ni libertad política plena, aún hoy, en el País Vasco. Por primera vez, eso sí, se están dando pasos (lentos) del brazo político de este mundo, que intenta desligarse de la parte militar, en la que ven factible competir políticamente, exponiendo sus ideas contra las de sus adversarios políticos, tal y como ocurre en el resto de España, o de nuestros países de nuestro entorno. Es decir, pelear en el sentido político, por ofrecer soluciones a los distintos problemas del ciudadano, exponiendo qué haría tú partido frente a lo que haría otro: y que el ciudadano elija, pero siempre con libertad y sin coacción.

Entonces,..., para qué? ¿Para qué todo lo anterior, la terrible historia de esta banda que ha dejado tantas y tantas familias rotas? LA DERROTA DE ETA ES ESA: su historia. No ha servido para nada todo lo que han hecho. La victoria de la democracia, que es de todos, es haber seguido con la ley como instrumento de derecho hasta sus últimas consecuencias, pese a los deslices del pasado (GAL, etc).

Y es ahí donde entra el comunicado de ayer de la Conferencia. No estoy de acuerdo con él. Con un lenguaje vago, sin exigirle a ETA más, nos encontramos con la posibilidad de que una banda terrorista, plagada de asesinatos a sus espaldas durante casi cinco décadas, utilice como instrumento político de su derrota, este aire fresco que se recoge de las conclusiones acordadas en la reunión de ayer.

No lo quiero. No es lo que queremos la inmensa mayoría. Por supuesto que habrá que proponer medidas de reinserción para una gran parte del colectivo que se vio atrapado en un mundo donde el tiro en la nuca, la coerción, el chantaje,..., era la educación que se recibía, ¡que se impartía y mamaba!, desde que te inoculaban de pequeño el virus del rechazo, del odio al contrario. Por supuesto que sabremos ser generosos..., pero antes, antes tendrán que desarmarse, pedir perdón por el daño, el enorme daño, que han hecho.

Luego el Estado español, con los ciudadanos al frente, sabremos ser generosos. ¡Cómo no! Va con la condición humana que aquel que se arrepiente de verdad del mal infligido, debe tener una oportunidad.

"Euskadi no necesita una conferencia de paz", de Iñaki Gabilondo, me parece un perfecto resumen de la ocasión perdida de ayer.

La llamada conferencia de paz es un pretexto cosmético para solemnizar el final de la banda terrorista. Tienen derecho a elegir la forma de desaparecer, pero que no pretendan que les aplaudamos.

Con ese brillante inicio comienza el análisis Carlos Carnicero en su blog de lo que ha sido para él la Conferencia de Paz: LO COMPARTO.
Dice más: 


Debe ser muy duro reconocer que cincuenta años de crímenes no han servido para nada. Bueno, para nada positivo. Sólo para secuestrar decenas de años de vida en paz, en la que muchos vascos han tenido que mirar de reojo al salir de casa, o debajo de sus coches antes de arrancar. Muchos vascos y ciudadanos de otros rincones de España han dejado su vida en el camino.

Ahora ETA reclama espacio para solemnizar su desaparición.

En esta otra entrada a su blog, completa su análisis.

Por otra parte, F. Garea (¡qué extraordinarios análisis haces!, Fernando), en su blog "MUY INOPORTUNO", nos detalla varias ideas sobre la Conferencia de ayer, pero abriendo el círculo de protagonistas al mundo abertzale, al PSOE, al PP, PNV, etc. Grande.


  1. La izquierda abertzale utiliza para sí la Conferencia. Mas que claro.
  2. El PNV tiene miedo de perder la hegemonía nacionalista, y quiere participar donde sea.
  3. El PSOE (vasco) no ha sabido explicar por qué ha ido.
  4. El PP tiene, como ha tenido en este asunto siempre, bicefalia: los duros de los duros y los que ahora no quieren ni opinar ni que le pregunten  sobre nada (Rajoy).
No está mal nunca mirar otros puntos de vista, y aquí traigo a mi amigo Isaac Rosa, que en su blog diario del periódico Público, titula "Hacia la paz trampa". 

Por último, la impresión particular de Juan Cruz, "Que se acabe ya". Me ha gustado mucho.

Los reunidos en Euskadi para dirigirse a Eta pidiéndole que acabe de una vez por todas con la violencia han hecho un comunicado muy comprometido con las medias tintas. Este asunto me tiene muy confuso y muy preocupado, porque creo, como me decía esta mañana mi compañero Fernando Garea, que hay que tratarlo con muchos matices. En primer lugar, pienso, y sé que esto es políticamente muy incorrecto, que Eta no se va a acabar como se apaga la luz; se acabará, lamentablemente, cuando decida por su cuenta acabar con las armas, con todas las armas, una a una, porque un solo etarra armado, y también cargado del odio al que aluden los reunidos en la conferencia donostiarra, es capaz de desbaratar cualquier decisión que tome la banda con la apariencia de arrepentimiento unánime; y se acabará, seguramente, cuando la gente olvide las ofensas que estos terroristas han arrojado sobre víctimas que probablemente no superen jamás el dolor que ellos les han infligido. Así que es muy difícil, en un caso y en otro, que se acabe de veras la Eta. El comunicado que ha dado a la luz la gente reunida en Euskadi, todos ellos juntos por la buena voluntad, de eso no me cabe duda, es el ambiguo resultado de un cambio de impresiones que ahora irritará pero no convencerá. Claro que detrás de ese comunicado, que es como un cesto agujereado en el que entran las palabras como agua, habrá habido mucha discusión y seguramente mucha letra menuda que ahora no les llega sino a los que saben mucho; muchos habríamos esperado un texto lacónico y terminante. Que se acabe ya. Sin condiciones. La violencia no es negociable, con violencia no se negocia. Lo que el comunicado pide es negociación, me ha parecido leer, y ese es un muro cuya densidad no han medido los que se han reunido en conferencia. No se puede saber ahora qué recorrido tiene este empedrado de buenas intenciones (que para muchísimos serán intenciones irritantes), pero si esto es lo que buscaban, si ese es el comunicado con el que soñaban para empezar el fin de esta triste historia, me parece que se han quedado como a la distancia de la luna y sin los pies en la tierra. 

lunes, 26 de septiembre de 2011

ETA: ¡claro que hay vencedores y vencidos!

ETA: ¡claro que hay vencedores y vencidos!:
Qué nadie pretenda una paz sin vencedores ni vencidos. Ha ganado la democracia y han perdido los terroristas. Y eso es imprescindible que quede claro.


Siempre pensé que las grandes frases, las que pretenden ser célebres o culminar un pensamiento redondo, están cargadas por el diablo. Está empezando a ocurrir en el llamado proceso de paz o final de la violencia terrorista en Euskadi.

Algunos tratan de acuñar la expresión “una paz sin vencedores o vencidos”. Eso, sencillamente, es metafísicamente imposible, porque está en contra de la naturaleza de las cosas. Lo ocurrido en Euskadi desde 1978, desde la aprobación de la Constitución y el Estatuto de Gernika, no ha sido una guerra.

Ha habido un fenómeno pertinaz de terrorismo que ha costado la vida a cerca de un millar de personas, la mayoría de las cuales han sido asesinadas con un coche bomba o un cobarde tiro en la nuca.

Se ha sembrado sufrimiento en una sociedad a la que se le quería domeñar por el terror, el duelo y el hartazgo, para conseguir que mediante el desistimiento una parte menor de esa sociedad, unos terroristas consiguieran imponer al resto de los vascos sus pretensiones.

Es maravilloso que el terrorismo desaparezca. Es motivo de gran esperanza el que ETA decida disolverse. No importa que lo haga por su derrota, utilizando su terminología militar.

Ni siquiera es relevante que dejen de matar, que estén dejando de matar, porque están débiles y tienen su organización trufada por los servicios de inteligencia españoles y franceses. No abandonan el terrorismo por convicción sino por impotencia. No son, todavía, demócratas y su esperanza es que lleguen a serlo.


Claro que hay vencidos: todos aquellos que han intentado mediante la extorsión, el crimen y el dolor impuesto a toda una sociedad sacar provecho Político. Han sido derrotados y tendrán que considerarse perdedores. Para siempre. Tendrán que asumir que en democracia hay que convencer y no se puede imponer.


La democracias vasca y la democracia española, toda en su conjunto, está dispuesta a ayudar a que los terroristas dejen de serlo. Pero de ahí a exigir una “paz sin vencedores ni vencidos” hay un trecho.

Claro que hay vencidos: todos aquellos que han intentado mediante la extorsión, el crimen y el dolor impuesto a toda una sociedad sacar provecho Político. Han sido derrotados y tendrán que considerarse perdedores. Para siempre. Tendrán que asumir que en democracia hay que convencer y no se puede imponer.

Y si logran ese esfuerzo conseguirán ser admitidos en el selecto club de los ciudadanos que creen en las instituciones y en el imperio de la ley. Que nadie piense que no es suficiente, porque es mucho. Mucho más que lo que merecen.