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miércoles, 29 de agosto de 2012

De problemas eternos y políticos inútiles

Este es un excelente artículo sobre por qué muchas veces continúan en la esfera pública problemas por resolverse: PORQUE HAY INCENTIVOS MAYORES PARA NO RESOLVERNOS Y DEJARLOS PENDIENTES. 

Veamos cuáles son.


Suponed que yo soy un tipo especialmente hábil exterminando cucarachas. En mi ciudad hay una plaga de cucarachas y eso hace que por el momento yo me esté haciendo de oro con la exterminación de cucarachas. Sin embargo, conforme yo hago mejor mi trabajo, empiezo a observar que cada vez me llaman menos para exterminar cucarachas porque, paradójicamente, lo estoy haciendo demasiado bien. Es posible que yo tenga un ethos profesional muy fuerte y eso me importe relativamente poco. Y también es posible que esto no me importe porque si yo hago peor mi trabajo, contratarán a otro exterminador de cucarachas. Pero si asumimos que yo tengo algo de poder de mercado (lo que es verosimil si las habilidades son heterogéneas), que no es posible verificar perfectamente cuanto esfuerzo le estoy poniendo a mi trabajo y que mi principal motivo es ganar dinero, entonces es fácil darse cuenta de que cada vez que una señora me llame para exterminar plagas en su casa, tendré incentivos para dejar un pequeño nido de cucarachas para que, al cabo de un tiempo, me vuelvan a llamar y mantener vivo mi negocio.
Un paper reciente de Termino de James Robinson y sus coautores (via Chris Dillow) viene a plantear precisamente esta idea aplicada a la política. En un sistema dónde la supervivencia de los políticos depende de su utilidad o su capacidad para resolver problemas, estos pueden tener un incentivo estratégico para no resolver precisamente aquellos problemas en cuya resolución son especialmente capaces.
El ejemplo que ponen Robinson et al es el caso de Uribe con las FARC. Supongo que si pensara un poco más encontraría unos cuantos más, pero mi principal idea es el caso de lo que podemos llamar “políticas simbólicas”. Me refiero con esto a ese conjunto de políticas que se caracterizan por a) Tener un carácter muy político y muy poco técnico de modo que sirven para movilizar al electorado b) Ser relativamente poco costosas en términos presupuestarios.
Un primer ejemplo son todos los problemas de tipo “bioético” (matrimonio gay, investigación celulas madre, condones, aborto). Por alguna razón, es un tema que jamás parece estar cerrado y cada gobierno, de izquierdas o de derechas, saca el problema a la agenda cuando llega. Una primera explicación es que al tratarse de algo poco técnico, es muy dificil llegar a un consenso duradero. Pero otra explicación es precisamente que esto es un caladero permanente de votos. ¿Podrían  alcanzar los dos partidos mayoritarios un acuerdo duradero sobre esto? Posiblemente esto supondría un coste considerable para alguno de ellos en términos de votos, pero lo interesante aquí es que ninguno de los dos está interesado en que este tema salga de la agenda política porque es una forma de ganar votos sin gastar un duro.
Otro ejemplo son los problemas relacionados con el nacionalismo y el modelo de Estado. De nuevo, se trata de un aspecto dónde hay posiciones irreconciliables. Sin embargo ¿qué sería de un partido como CiU o el PNV si el problema se resolviera permanentemente?. Se trata de partidos que sencillamente perderían su razón de ser, tendrían que integrarse en el PP. Esto significa que aunque hubiera un espacio para el acuerdo, es probable que nadie tenga un incentivo real para llegar a él.
Mientras escribía estas líneas pensaba que esto señala los límites de cualquier política basada en el consenso y en los pactos de Estado. El efecto de llegar a este tipo de pactos es el de despolitizar, sacar de la agenda y de la confrontación una serie de temas. Esto es algo que no termina de estar claro si es deseable o no: al fin y al cabo, la democracia trata precisamente de que haya un debate público dónde se ventilen las alternativas de gobierno y los conflictos subyacentes. Pero lo que señala el argumento es que es altamente improbable que este tipo de políticas emerjan. Una vez que el problema se haya resuelto, la expertise de un partido o de un político se deprecia considerablemente y ya no hay realmente incentivos para volverlo a elegir.
Se trata de un mecanismo parecido al carácter expansionista de las dictaduras militares. Hay una frase de Isabel Allende que dice algo así como “La guerra es la obra de arte de los militares, la coronación de su formación, el broche dorado de su profesión. No han sido creados para brillar en la paz. “. La razón por la que los militares empujan hacia la guerra puede ser que hayan interiorizado algún sesgo (“cuando uno tiene un martillo todo parecen clavos”), pero otra razón es precisamente esa, la de “job for the boys”. Así, las dictaduras militares a menudo necesitan mantener la cuestión geopolítica viva para poder sobrevivir. De forma más general, ilustra el dilema al que se enfrentan todos los revolucionarios al día siguiente de la revolución: sus habilidades (la movilización política, derrocar el sistema, el activismo) suelen haberse vuelto inútiles en un régimen dónde lo que hace ganar puntos es ser un buen gestor.

jueves, 23 de agosto de 2012

Batman contra 15-M

Para leer en profundidad...


Batman contra 15-M

Democracia y “salva patrias” son conceptos antagónicos. Democracia es respeto a la decisión de la mayoría



occupy, como prefieran. Decía Joan Manuel Serrat que prefería “al sabio por conocer, a los locos conocidos”. Ese fragmento de lucidez y confianza en el ser humano contrasta con la extendida teoría del mal menor. Según este mezquino enfoque de la realidad debemos adaptarnos a lo que se nos impone por parte de poderes a los que no ponemos caras. El refranero cicatero del conformismo social ya lo dice: “más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”. Con estos antecedentes no es extraño que alguien se gaste millones de dólares para decirnos lo mismo, pero con efectos especiales. Este artículo no pretende ser una crítica cinematográfica. La referencia a la última entrega de Batman es solamente un ejemplo de la importancia que la propaganda tiene para el orden hegemónico vigente. La reflexión sobre la hegemonía como dirección cultural debería devolver a la actualidad el valioso pensamiento de Antonio Gramsci.
El Caballero Oscuro: La leyenda renace forma parte de un cierto tipo cine político que intenta pasar por mero entretenimiento. Hace unos años escuchaba al guionista de Ken Loach, Paul Laverty, quejarse de que Harrison Ford también hacía cine político y, sin embargo, se le califica como “de acción”. Laverty tenía razón y además con sus palabras trasladaba a la opinión pública, de una forma sencilla y diáfana, una tradición de estudios culturales que se ocupó en Gran Bretaña de explorar la significación política de determinadas expresiones de la cultura popular.
¿Por qué una producción taquillera de palomitas y verano es política? La película nos cuenta la historia de un malvado bastante simplón que pertenece a una sociedad secreta, cuyo fin es destruir la ciudad de Gotham. Para llevar a cabo su objetivo —aniquilar la sociedad— utiliza una retórica populista que va desde una espectacular entrada en la bolsa hasta la constitución de una especie de tribunales de salud pública, donde se condena a la gente sin ninguna garantía procesal. La estética es claramente fascista y el lenguaje que usa también. La retórica de Bane, el malo de la película, en lo que se refiere a los ricos es sólo una forma de justificar su poder. Sus acciones se dirigen a expandir el miedo con el fin de que una población fragmentada y desorientada acceda a conformarse a su dominio. La policía, expresión de la ley y el orden, es encerrada en unos túneles por lo que el control es ejercido por un grupo de mercenarios que imponen una ley marcial. Batman se erigirá en salvador que libere a los policías para que restablezcan el orden pretérito.
Una vez más, nos encontramos con un material tremendamente ideológico en que los privilegiados por el status quo imperante agitan el espantajo fascista. El fin es muy sencillo: preservar una realidad profundamente injusta para el 99% de la población. El mensaje de la película es el siguiente: lo malo conocido es siempre mejor que lo que esté por conocer. Y eso que pueda venir no será algo mejor, sino el fascismo, por lo tanto adáptate lo mejor posible a la sociedad en la que te tocó vivir. Es muy significativa la apelación de la película a conceptos de la terminología más neoconservadora como el uso que se hace de “Estado fallido” para referirse a la nueva situación de Gotham o la secuencia en uno de los puentes que recuerda a una de las manifestaciones del movimiento Occupy Wall Street en Brooklyn y que significó la detención de centenares de personas en una acción policial bastante controvertida.
Por Estado fallido, los neoconservadores entienden aquellos Estados en los que se registra un fracaso en los planos sociales, políticos y económicos. Esta idea está muy alejada de un mínimo rigor intelectual. Su objetivo es justificar y legitimar una intervención externa fuera de los procedimientos y cauces del Derecho Internacional. El ejército que interviene se transforma en un “salvador” que trae la paz y la libertad. La película de Batman sigue esta misma lógica. El superhéroe es el redentor, que a costa incluso de su propia vida, debe redimir a unos ciudadanos inmersos en el mayor de los caos.
Una vez más, nos situamos ante el manido y antidemocrático recurso al elegido que salva a la sociedad de algo, alguien o incluso de sí misma. Desgraciadamente, han sido muchos los dictadores o colectivos que se han valido de esta vía para preservar o imponer el discurso de los privilegiados. ¿Acaso no fueron grandes empresas alemanas las que apoyaron a Hitler como mal menor? Desde esta óptica, la gente no puede ni debe gobernarse. La democracia se reduce a un rito superficial que se celebra cada cuatro años con el fin de nutrir un espejismo. Cuando el espejismo se difumina queda practicar la represión. En cualquier caso, la élite debe gobernar porque sabe lo que interesa al 99%. De lo contrario sólo podemos vernos abocados al horror.
El político de turno nos dirá que gobierna para favorecer “el interés general”. Que serán medidas duras, pero lo hacen por “nuestro bien”. El problema es que la democracia no es eso. Democracia y “salva patrias” son conceptos antagónicos. Democracia es respeto a la decisión de la mayoría. Cuando gobiernan los banqueros alemanes o la OMC impone la privatización de sanidad, educación y pensiones, utilizando una deuda artificialmente hinchada con la ayuda de los especuladores y los políticos, no hay democracia. Es algo muy diferente.
En el mundo de “o capitalismo o caos” no hay lugar para la libertad. No lo hay tampoco para la participación o la justicia social. Occupy Wall Street y el 15-M afirman justamente lo contrario. No podemos permitir que el 1% controle las riquezas de un planeta que puede dar de comer a todos sus habitantes. La ciudadanía debe tomar sus propias decisiones porque de esto se trata la democracia. La realidad es construida y el ser humano puede transformarla en muchos sentidos y de prolijas formas. Entre la mayoría de los ciudadanos no conseguiremos algo perfecto, pero seguro que más justo.
Rafael Rodríguez Prieto, Profesor Titular de Filosofía del Derecho y Política de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Coautor de ¿Por qué soy de Izquierdas? Por una Izquierda sin complejos (Almuzara).



domingo, 8 de enero de 2012

El abandono de las políticas redistributivas por las izquierdas gobernantes

Hay días en que uno tiene que agradecer cosas, y yo voy a agradecer hoy al profesor Navarro su excelente artículo sobre lo que ya he dicho aquí en alguna ocasión: lo injusto de la situación actual. La pasividad de la clase política que ve como la mayoría de la población se empobrece y una parte muy pequeña de la misma se enriquece más y más a costa de la mayoría. ¡Qué ceguera! En nuestras manos está el futuro. Sólo si nos paramos a pensar sobre ello y recapacitamos, y exigimos cambios, podremos modificar esta situación y crear una sociedad más justa, más solidaria, más compensadora y más cohesionada. 


Vicenç Navarro – Consejo Científico de ATTAC España
Una de las características del discurso político de las opciones políticas progresistas gobernantes, tanto en España como en los países a ambos lados del Atlántico Norte (la mayoría de países de Europa y Norteamérica) ha sido el abandono de políticas públicas que intenten redistribuir las rentas y la riqueza de sus países. En España, incluso el término “redistribución” prácticamente ha desaparecido del lenguaje utilizado en los mayores forums políticos y mediáticos del país. Y ello como consecuencia de que ha sido aparcado y dejado de lado por la izquierda gobernante y mayoritaria, es decir, por el PSOE.
Uno de los argumentos utilizado para justificar tal abandono es que su electorado, al que llaman “clases medias” (término que ha substituido el de clase trabajadora, a la cual se la considera que ha desaparecido o que se ha transformado en clase media) no quieren ni oír hablar de tal término, pues -según ellos- temen que, en caso de que las izquierdas gobernantes desarrollen políticas redistributivas, sus impuestos aumentarán. En tal argumento se asume que políticas redistributivas son aquellas que redistribuyen las rentas de las clases medias a las clases humildes, término que se utiliza para definir a la población pobre y vulnerable a la exclusión social. De ahí que para evitar asustar a los que consideran sus bases electorales -las clases medias- no hablan ni practican políticas públicas redistributivas. De esta manera, el discurso y prácticas redistributivas se han substituido por el discurso antipobreza y antiexclusión social y el de ofrecer igualdad de oportunidades a todas las personas en la sociedad, todas ellas medidas que se financian con los ingresos al estado resultado del crecimiento económico.
Tal escenario conceptual ignora, sin embargo, que el enorme crecimiento de las desigualdades ha ocurrido como consecuencia de un gran trasvase de las rentas del trabajo a las rentas del capital y de las rentas de la economía productiva a las rentas de la economía especulativa, determinando con ello una abrumadora concentración de las rentas y de la propiedad en una minoría de la población, concentración que ha tomado lugar a costa de las rentas de la gran mayoría de la población, incluyendo la clase trabajadora y las clases medias.
En realidad, el endeudamiento de la mayoría de la población se debe precisamente a que su capacidad adquisitiva ha ido disminuyendo, mientras que la capacidad adquisitiva de las rentas superiores (que obtienen sus ingresos predominantemente de las rentas del capital) se ha disparado exponencialmente. Así, EE.UU., uno de los países que recoge con mayor precisión este tipo de estadísticas, ha visto -según un informe de la oficina de Presupuestos del Congreso- un enorme crecimiento (un 275% entre 1979 y 2007) de las rentas del 1% de la población -las superiores-, mientras que el 20% de la renta inferior (clase trabajadora no cualificada) ha crecido sólo un 18% y para la mayoría de la población un 60%.
Lo que esto quiere decir es que la riqueza que se está creando (y que se traduce en el crecimiento del PIB) se está concentrando en las rentas superiores a costa de las demás. Este es el resultado de las políticas neoliberales iniciadas por el Presidente Reagan en 1980 y la Sra. Margaret Thatcher en la Gran Bretaña y que han redistribuido las rentas estimulando su concentración. Así lo reconocía nada menos que Martín Wolf, el columnista senior del Finantial Times, en un artículo, “America’s Inequality need not determine the future of Britain” (23.12.11), que ha tenido gran impacto. Tal autor escribía que las rentas de los súper ricos “proceden de su extracción de la economía, resultado de la falta de control sobre los ejecutivos financieros y sobre el mundo empresarial como consecuencia de las políticas desreguladoras y políticas regresivas seguidas durante todos estos años”.
Ni que decir tiene que otros factores explican también el crecimiento de tales desigualdades, incluyendo los cambios demográficos (más familias monoparentales) y tecnológicos (productividad variable) entre otros. Pero los factores más determinantes son los políticos y económicos que Martin Wolf considera deben cambiarse. Este periodista del Finantial Times reconoce que los centros financieros y empresariales se opondrán a tales cambios, pero a pesar de ello acentúa que deben hacerse. Termina Martin Wolf su artículo aludiendo a una cita famosa del artículo de Warren Buffet en el The New York Times (14.08.2011), “ha existido una guerra de clases -class war- en los últimos veinte años -y mi clase- la de los financieros ha estado ganándola”. Tal observación -añade Martin Wolf- no ha hecho a Warren Buffet muy popular entre sus iguales. Pero concluye Martin Wolf “lo que dice Warren Buffet es cierto”. Es de agradecer que uno de los portavoces del diario Financial Times que, junto con el The Economist, han promocionado más tales políticas neoliberales, reconozca que hay una lucha de clases y que la han estado ganando, con la complicidad de las clases políticas y mediáticas dominantes.
En España tal debate ni siquiera existe. Es incluso inimaginable que las Cortes Españolas hicieran un informe sobre la distribución de las rentas en España (uno de los países de la UE-15 con mayores desigualdades), ni siquiera durante el gobierno socialista, cuyo candidato a las últimas elecciones, el Sr. Rubalcaba fue incluso criticado paradójicamente por el candidato Rajoy del partido conservador-neoliberal, el Partido Popular, por haber aumentado las desigualdades de renta durante su mandato, ignorando que las políticas del PP, tanto pasadas como las propuestas de futuro, contribuyeron y contribuirán todavía más a este crecimiento de las desigualdades en España. Y así estamos.


miércoles, 7 de diciembre de 2011

Hay alternativas, hay otra manera de hacer las cosas


Hoy quiero destacar un maravilloso artículo que acabo de leer, y que yo comparto al 100 %. ¿De verdad alguien se cree que no hay otra manera de hacer otras políticas económicas para salir de la crisis? 

Llevamos tres años camino de cuatro desde la caída de Lehman Brothers y seguimos atascados (en caída libre diría yo) en una crisis brutal que afecta cada día más a grupos poblaciones heterogéneos. Por ejemplo, un aspecto sobre el que nadie dice nada, y que yo siempre he mantenido en discusiones de trabajo, con familia y amigos, es hacer realmente un PLAN E (así se denomino en España) pero serio y sobre todo productivo, con efectos inmediatos en el empleo. Serio significa, como nos enseña el artículo, poner el dinero donde realmente se necesita, y para mí fundamentalmente sería en infraestructuras: mejora de carreteras secundarias (comarcales, etc), plan de ferrocarriles de mercancías (ahora parece que se ha aprobado un plan con ayudas de la UE, pero siempre éste se puede acelerar con recursos públicos nacionales y con gran apoyo de mano de obra, como digo), plan nacional de mejora de bosques públicos (limpieza total de todos los bosques, plantación de millones de árboles con señalización correcta por parte de biólogos y expertos de zonas donde éstos deben ir, etc), etc.


Ahí es donde el dinero público debe revertir. Un plan serio, homologable a las condiciones nacionales de cada país, donde el Estado redistribuya el presupuesto nacional entre el pueblo con menores recursos. A medio plazo la demanda se recuperaría y muchos de estos empleos públicos los reabsorbería el sector privado. 

Desgraciadamente, si no mejora la situación con la cumbre de la UE de dentro de dos días, vamos camino de una recesión europea y global. Se estaría produciendo, ¡qué coincidencias!, el mismo dibujo que se produjo tras la crisis del 29. Un primer golpe con la caída de la bolsa del año 29, período de estancamiento de dos años y luego llegaron otros dos-tres años de crisis brutal, que provocaron un desempleo en los Estados Unidos del 25 %. A partir de ese momento llegaron las políticas keynesianas y la recuperación hasta el año 1941. También no sería justo decir que la entrada de los EE.UU en la 2ª Guerra Mundial también atajó considerablemente el paro, a la vez que disparó el PIB por la producción en masa de armamento militar.

Bueno, me enrollo. Creo que es muy interesante aprovecharse de este tipo de artículos para ver que hay otras alternativas a lo que se está haciendo, y sobre todo, al discurso oficial de que no hay otro camino que el que se está haciendo. Sí, HAY OTROS. Éste podría ser uno.

Artículo publicado por Vicenç Navarro, 6 de diciembre de 2011Este artículo describe las propuestas que se han realizado en EEUU, apoyadas por los sindicatos estadounidenses, para salir de la crisis, tomando la experiencia de la Administración Roosevelt a principios del siglo XX como su punto de inspiración.La experiencia histórica muestra claramente que es lo que debería hacerse para salir de la crisis actual. Podemos ver, por ejemplo, qué hizo la Administración Roosevelt para salir de la Gran Depresión en EEUU a principios del siglo XX. Tal administración interpretó correctamente cuál era el mayor problema que existía en la economía estadounidense: la falta de demanda, resultado, entre otros factores, del crecimiento del desempleo. Éste se percibió correctamente como un problema, no sólo humano y social, sino también económico. Más del 25% de la población adulta estaba desempleada, y ello determinaba un enorme problema de falta de demanda. De ahí que la creación de empleo fuera uno de los objetivos más importantes de la Administración Roosevelt. Un gobierno progresista debería hoy considerar la reducción del desempleo como uno de sus mayores objetivos, no sólo por razones humanas y sociales, sino también por razones económicas. El desempleo no es sólo un síntoma, sino también una causa de la crisis y de la recesión económica.
Los argumentos neoliberalesLa respuesta neoliberal, ampliamente sostenida en la cultura política dominante del país, reproducida machaconamente en los mayores medios de información y persuasión, es que el desempleo se resolverá cuando “los estados recuperen la confianza de los mercados financieros “(la frase más utilizada en la narrativa neoliberal) mediante la reducción del déficit y de la deuda pública. Y añaden que, mientras tanto se recupere la famosa confianza de los mercados, la reducción del desempleo puede facilitarse mediante la flexibilización del mercado de trabajo, que es el eufemismo utilizado para indicar que hay que facilitar el despido de los trabajadores por parte de los empresarios.
Tales argumentos se utilizaron, también, por parte de las fuerzas conservadoras en el inicio de la Gran Depresión en EEUU por parte de la banca y la gran patronal para justificar políticas semejantes a las que se han estado llevando a cabo en los países de la Eurozona, incluyendo España. Su propuesta para salir de la crisis era reducir el déficit y la deuda pública, bajar los salarios y debilitar la protección social. Estas políticas, sin embargo, empeoraron la situación dramáticamente. De ahí que la Administración Roosevelt cambió 180º tales políticas, revirtiéndolas y poniendo como eje central de sus políticas públicas la creación de empleo, incluyendo creación de empleo público, facilitando a la vez  el incremento de los salarios, y todo ello con el objetivo de estimular la demanda y el crecimiento económico.
La primera medida que tomó la Administración Roosevelt para crear empleo fue la creación del Civil Works Administration, que tenía por objetivo crear inmediatamente (en seis meses) 4.2 millones de puestos de trabajo. También inició el Civilian Conservation Corps., que empleó a jóvenes (medio millón) con escasas cualificaciones, para trabajar en parques, bosques y jardines. Y en 1935 creó el Public Works Administration, que reconstruyó la infraestructura, un tanto abandonada, de carreteras federales, puentes, pantanos y edificios públicos, empleando a más de 8.5 millones de trabajadores en el periodo 1935-1943.
Todas estas intervenciones facilitaron que la economía creciera a una tasa de un 10% por año. En 1937, el desempleo había disminuido a la mitad. En 1941 la economia había alcanzado los mismos niveles que tenía antes de la Gran Depresión.
Qué debiera hacerse ahora: las propuestas de los sindicatos estadounidensesEl desempleo en EEUU (que se calcula sumando a las personas en situación de desempleo aquellos trabajadores que han abandonado la búsqueda de trabajo por la dificultad de encontrarlo, así como los que trabajan a tiempo parcial porque no encuentran trabajo a pleno empleo) es de un 16% de la población. De ahí que Martin Bennett y Richard Walter, con claro apoyo de los sindicatos estadounidenses, hayan hecho propuestas (The Job Crisis: What did Roosevelt do that Obama should?, noviembre de 2011) que son relevantes también para otros países, incluyendo España. Según tales autores, el gobierno Obama debería gastarse 500.000 millones de dólares en los próximos tres años en:
1) recuperar y emplear de nuevo a los trabajadores (empleados públicos) que fueron despedidos en los gobiernos locales y estatales (equivalente a los autonómicos);
2) crear nuevos puestos de trabajo en las áreas sociales (tales como maestros, ayudantes de escuela, centros de infancia, servicios domiciliarios y atención sanitaria) y en nuevos sectores energéticos (tales como conservación, mantenimiento y ahorro de energías), pagándoles el salario medio de 16 dólares por hora.

3) crear infraestructuras físicas, hoy muy deterioradas, como escuelas, carreteras, nuevos sistemas de transporte no contaminantes, trenes de alta velocidad para el transporte de personas y mercancías, y viviendas de precio medio y bajo.
Tales programas se financiarían a base de:
1) Incrementar la tasa de gravación del 1% de la población que tiene mayores ingresos (que ha pasado de tener el 9% de todas las rentas en 1976 al 24% en 2007), subiéndola del 35% que tienen ahora al 70% que tenían en 1980.
2) Eliminar las ventajas fiscales de las rentas del capital, en aquellas empresas que han visto aumentar sus beneficios en los últimos tres años de crisis sin haber incrementado sus impuestos. El impuesto sobre las rentas del capital se ha reducido a la mitad en los últimos sesenta años. Muchas empresas como Verizon, Bank of America y General Electric no pagaron ningún impuesto en 2010.
3) Incrementar el 5,6% los impuestos a ingresos mayores de 1 millón de dólares.
4) Terminar con la rebaja impositiva de los súper ricos, aprobada por el presidente Bush.
5) Aumentar los impuestos de las transacciones bancarias (0,5%) basadas en rentas del capital, tales como acciones y valores.

Tales medidas fiscales generarían los recursos con los cuales crear ocupación. Propuestas semejantes hemos sugerido Juan Torres, Alberto Garzón y yo mismo en nuestro libro Hay alternativas. Propuestas para crear empleo y bienestar social en España. El hecho de que en España ni siquiera se citen estas alternativas, se debe única y exclusivamente al enorme poder que los grupos afectados por tales políticas fiscales tienen sobre los Estados central y autonómicos en España. Así de claro.

Además, si leéis este post de la página web del profesor, veréis cómo sin ton ni son, la editorial Aguilar les ha cancelado el contrato para la publicación de su libro HAY ALTERNATIVAS. Afortunadamente está INTERNET y la editorial Ediciones Sequitur (en colaboración con Attac) que les ha publicado reciéntemente el libro. Asimismo, la generosidad de los autores ha hecho que se encuentre gratis en la red. Aconsejo su lectura.

domingo, 9 de octubre de 2011

MANIFIESTO: ¿¡QUÉ MUNDO ESTAMOS CREANDO!? WE ARE THE WORLD.

Algo está pasando. Primero las revueltas árabes (la llamada primavera árabe), luego el 15-M en España; ahora EE.UU, ya Bruselas.

Hay un desencanto, sobre todo de los jóvenes, por cómo se está gestionando ésto. ¿Realmente es así?

Vivimos en un mundo donde los poderosos se están haciendo más poderosos, y los débiles son cada día más débiles. ¿Hay motivos para ello? NO. ¿Hay motivos para revelarse, para indignarse, para decir NO? Sí. ¡Basta ya!, Gobiernos (occidentales, democráticos). Basta ya de mentirnos, de venderos a oscuros poderes financieros.

Basta de debilitar a la sociedad civil. Basta de oír todos los días casos bochornosos de enriquecimiento dinerario de unos pocos  mientras la gran mayoría de la sociedad ve reducido, día a día, su calidad de vida, además de retroceder en derechos básicos adquiridos: educación, sanidad, etc.

Vivimos anestesiados, cuando todos los días se anuncian recortes y no hacemos nada. Sí, sí que hay que hacer: decir NO. Se pueden hacer las cosas de otra manera. Despertemos.

Estos movimientos, hoy día globales gracias a INTERNET, son nuestra salvación. Esa es nuestra fuerza: la información. Al menos estas manifestaciones están poniendo en el debate político diario, graves problemas de administración de lo público, de lo que es de todos. Y es que lo público se está privatizando. Se demoniza machaconamente, hasta el hartazgo, para que no nos demos cuenta de lo que está ocurriendo. Estoy cansado de este discurso con sordina. Digo ¡basta ya!.

El mundo ya no puede vivir como hasta ahora ha sido. Eso está claro. Pero entre la vergüenza y el sentido común hay mucho recorrido. 

Estos movimientos que están surgiendo son sanos. ¡CLARO QUE SÍ!. Debemos, ¡podemos!, construir algo fuerte, para los que vienen detrás nuestro, que seguro que nos agradecerán, y lo valorarán. Sino, a lo mejor, cuando ya sea demasiado tarde, nos demonizarán. El modelo económico está acabado. Hemos llegado demasiado tarde, o no. Por lo menos hay que intentarlo. 

¿Hasta dónde nuestro desarrollo económico? ¿A costa de quién? ¿Qué es el PIB? ¿Se puede crecer indefinidamente con los recursos económicos, sociales, personales, de recursos fósiles que disponemos? Es una pregunta que está ahí, que nadie sabe ponerle el cascabel, y es la clave.

No sabemos decir que NO al pensamiento impuesto, y es lo que hay que decir. ¡Basta ya! Pensemos más en las personas; en lo general, y no en lo particular.

- ¿Qué hubiera pasado si todo el dinero gastado en estos diez años en las guerras inútiles de Afganistán e Irak por EE.UU se hubiera destinado a su población en escuelas públicas de calidad y una sanidad universal? ¿Alguien se lo ha planteado?.

- ¿Por qué tenemos los ejércitos tan numerosos hoy día en Europa, y hablo también de España, cuando con un ejército europeo de un contingente muchísimo menor a la suma del de todos los países juntos, podría realmente defendernos perfectamente, pues la tecnología ha permitido, y permitirá, desarrollar guerras con mucha menos población involucrada, y sí barcos, aviones, etc con pocos militares comparado con el pasado? ¿Cuánto dinero se nos va por esa vía? NADIE LO DICE. ¿Para qué sino la OTAN

Tenemos que ser valientes. Valientes significa poner encima de la mesa los problemas, dialogar, y llegar a cuáles son las mejores posibilidades presentes y futuras para todos, pensando en la colectividad. Claro que tiene que haber libertad, individualismo, y todo eso. Pero no en los términos a los que hemos llegado.

Que nadie me hable de libertad-individuo, cuando el 1% de la población mundial ostenta cifras astronómicas de riqueza que ni queriendo podrían gastar reviviendo varias veces. ¿Para qué esas riquezas? ¿No les valen con menos? ¿Por qué una persona tiene que tener miles y miles de millones de euros como fortuna y otros la más absoluta miseria? ¿Para qué hemos llegado a donde hemos llegado, donde la conciencia humana nos ha permitido dotarnos de recursos que jamás pensaríamos tener, sino podemos disfrutar de ellos sin pensar que quizás en unos pocos años, todo por lo que se ha luchado y se ha conseguido, a lo mejor se va al garete por no haber sido capaces entre todos de defender su sostenibilidad a largo plazo? Pensemos en las condiciones de vida de hace apenas cien años, no digamos doscientos, y démonos cuenta de lo que digo.

Debemos recapacitar, poner el contador a 0 y ver qué podemos hacer. El sistema ha fallado. La crisis política, económica y social sólo sabremos resolverla si nos concienciamos de que juntos podemos salir de ella, viendo los errores económicos sobre todo que hemos provocado y que aún sufrimos, y sobre todo, si pensamos en el colectivo. Vivimos en un mundo injusto, donde se ha impuesto la avaricia, la codicia, como valores que les mostramos a los niños.

Ya no quieren subir a la Luna. ¿Para qué, si hay un jugador de fútbol que puede ganar 10, 15, ¡30 millones de euros! Sí, nos dan placer visual, pero no cambian mi vida. Un científico sí cambia mi vida. Aquel que creó el tren rápido, el coche híbrido, el que me salva la vida en una camilla de urgencias, en una operación, etc.... ¡¡¡ESOS SON NUESTROS EJEMPLOS!!! Tenemos que luchar por esa gente. Son el futuro.

Al fin y al cabo: We are the world (Nosotros somos el mundo). En este homenaje póstumo mío al más grande rey del pop que ha dado la música (Michael Jackson, del que hoy se ha celebrado un concierto en  Cardiff como homenaje), creo que esta canción dice mucho de lo que he querido escribir yo en estas líneas. 

"There comes a time, when we hear a certain call, when the world must come together as one. There are people dying, it's time to let a hand to life: the greatest gift of all; we can't go all, pretending day by day that someone somehow will soon make a change. We are all part of god's great big family, & it's true, you know love is all we need. (coro) We are the world, We are the children, we are the ones who make a better day, so let's start givin', there's a choice we're makin', we're savin' our own lifes, it's true we'll make a better day, just you and me. Send them your hearth, so they know that someone cares, and their spirit will be more free. When you're down & out, there seams no hope at all, but if you just believe there's no way we can fall. We can't let them suffer, no we can't turn away, for now, they need a hepling hand. (2 coros)"



«We Are the World» (en español: «Somos el mundo») es una canción escrita por Michael Jackson y Lionel Richie en 1985, producida por Quincy Jones y grabada por un gran grupo de músicos famosos formado especialmente para la ocasión que se denominó USA for Africa (United Support of Artists for Africa). La grabación de la canción se realizó el 28 de enero de 1985 y publicada el 7 de marzo del mismo año por el sello Columbia Records. Los beneficios obtenidos por la canción fueron donados a una campaña humanitaria para intentar acabar con la tremenda hambruna en Etiopía (seguir la historia de la canción, por Wikipedia, aquí).

Vaya plantel de artistas. Intervienen:


Vocalistas solistas (en orden de aparición)


Coro



Posteriormente, y a raíz del terremoto de 2010 en Haití se realizó otro versión, con otro plantel impresionante.

 


Artistas Por Haití

Conductores
Solistas (en orden de aparición)
Coro

Es un homenaje por lo que podemos hacer por todos nosotros. Es hora de pensar, recapacitar, de pensar que nosotros somos el mundo. De lo que hagamos con él depende de nosotros. Sólo de nosotros.
  SÍ, NOSOTROS SOMOS EL MUNDO: WE ARE THE WORLD.