sábado, 30 de julio de 2011

GAY TALESE: HONRARÁS A TU PADRE


Hay libros que siempre recordarás. Yo no me olvidaré de Honrarás a tu padre, de Gay Talese. Lo encontré por casualidad, he de decir. Hace unas semanas, de visita a la librería de El Corte Inglés, dí con él y leí en la cartulina que viene adherida al mismo, que había servido de inspiración para la serie LOS SOPRANO (mi serie preferida de todos los tiempos) y rápidamente no lo dudé: lo compré.

En ese momento estaba leyendo Los señores de las finanzas, de Liaquat Ahamed, pero no pude evitarlo. Lo miraba en la mesa dónde lo había dejado en el salón y fue más fuerte el impulso. Dejé el otro y empecé a devorar las páginas del libro. Desde entonces no he podido evitarlo. He estado atrapado por él. He disfrutado, me ha maravillado la prosa, la manera de contar la vida de Bill Bonnano por Gay Talese. Sobre todo me ha gustado el cómo lo ha contado, y no el qué cuenta. De hecho, la historia es sencilla: la historia del hijo de Joseph Bonnano, líder histórico de una de las cinco familias que dominaban los bajos fondos de New York desde 1931, de repente se ve como consiglieri de la familia nombrado por su padre, y a partir de ahí, pese a que ha recibido una educación universitaria, y pensaba que su vida iría por otros derroteros, de repente se ve al frente de la familia Bonanno al desaparecer su padre. No desvelo más.

Pero el libro es algo más. Es elegancia, es una manera de escribir especial, de contar las historias desde dentro como nunca las había leído. Dejo un párrafo recogido de la página 100, que desde que lo leí, y lo volví a releer, sabía que iría para el blog. Dice así:

Si la gente obedeciera las leyes, no habría Mafia. Si la policía fuera capaz de resistir la corrupción, si los jueces y los políticos fueran insobornables, no habría Mafia, porque la Mafia no podría existir sin la cooperación de los demás. Antes de que hubiera en los Estados Unidos una Mafia que atendiera el mercado del crimen y que prosperó inicialmente a través del contrabando de alcohol durante la Prohibición, había otras pandillas étnicas que satisfacían necesidades ilegales y que poco a poco fueron encontrando su propia forma de salir de la pobreza. Cuando la Mafia desapareciera, en una o dos generaciones - época para la cual los nietos de los mafiosos ya habrían aprendido el arte de la evasión de impuestos y el uso de subterfugios legales en las grandes corporaciones norteamericanas -, los puestos clave del crimen organizado, que es una especie de servicio civil de segunda clase, serían ocupados por matones latinoamericanos o negros, la población que en efecto ya había adquirido el control del peldaño más bajo de la jerarquía criminal: el tráfico de drogas.

De verdad, este libro es pura literatura. Es especial. No conocía para nada a Gay Talese. De hecho me paro a pensar y nunca había oído su nombre. Ya no se me olvidará. Ahora indago y parece ser que pese a ser uno de los más grandes en la literatura mundial (junto a Tom Wolfe se le nombra como los creadores del nuevo periodismo), en España ha existido un tupido velo en los últimos 20 años, sin salir nuevos libros de él traducidos. Ya ven, una pena.

Por otro lado está el tema de la Mafia. ¡Cómo engancha! Desde el cine, la televisión y los libros nos vemos, me veo, totalmente obnubilado por sus historias, por cómo son, por sus maneras de comportamiento, sus tradiciones, su modo de vida... Películas como Casino, Uno de los nuestros, El Precio del Poder, la trilogia de El padrino, etc; series como Los Soprano, ....; libros como éste, como El Padrino.... son recuerdos permanentes de la memoria cultural mía, y creo que de mucha gente.

Me gustaría invitar al autor a una copa, a dos, a tres, ¡las que sean! (creo que es un gran regalo para un lector que ha disfrutado tantas y tantas horas por 20 € con un libro) y poder decirle gracias. Gracias por ese talento a la hora de escribir. Es lo menos que podría hacer.

Aquí está la entrevista que le hicieron en RTVE cuando vino a presentar recientemente el libro Honrarás a tu padre, pues en España no se había publicado hasta ahora, pero es de 1971.

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