¿Cantaba como vivía o vivía como cantaba? Imposible apartar una circunstancia de otra. Ambas son ciertas y a menudo tan mezcladas que es difícil separar la afición de la profesión: Sabina ha dibujado exactamente en canciones todo lo que le ha sucedido y, de paso, ha sentido la necesidad de teatralizar sus experiencias musicales. Un bucle sin fin...

Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado con ganas de llorar.
Yo no quiero vecínas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta, brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;Yo no quiero juntar para mañana,
no me pidas llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero ni Venecia sin tí.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas “volvamos a empezar”;
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado, ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Título: Contigo Año: 1998 Letra: Joaquín Sabina Música: Joaquín Sabina, Pancho Varona Disco: Yo, mi, me, contigo (1996)

No hay comentarios:
Publicar un comentario